DVD


Estaba pensando con mucho cuidado qué recomendarles para mi segunda entrega de Viaje Al Alquiletero, pues he visto unas cuantas por ahí que valen la pena para este asueto de carnavales si no van a salir para ningún lado. Pero ayer alquilé una pequeña joya enterrada en medio del glamour de las grandes producciones del año pasado, y es un crimen saber que esta película nunca se estrene en las pantallas nacionales. Gracias a Dios por Blockbuster y celuloide.net.
Talk To Me está basado en la verdera historia de Petey Greene, un famoso locutor de radio de finales de los ‘60 en Washington, D.C., que se caracterizaba por su estilo irreverente, sincero, honesto y, para usar un término odiosamente venezolano, “del pueblo”. Era Luis Chataing con los genes del “Tigre” Rafael. La vida de Greene es, en palabras del crítico Roger Ebert (quien llamó a ésta una de las mejores películas de 2007), “una película que esperaba ser hecha”: estuvo preso diez años por robo armado, trabajó como locoutor en la radio de la prisión, y en lo que salió fue contratado por la radio WOL-AM, que necesitaba un talento nuevo que apelara a su público predominantemente afroamericano. De allí hizo carrera como comentarista televisivo (pueden encontrar algunos videos en YouTube) y comediante de monólogo (imagínense al Conde del Guácharo con guión de Laureano Márquez). Cuando murió en 1984, más de 10.000 personas fueron a su funeral. Howard Stern, el irreverente locutor de Nueva York, lo nombra una de sus mayores influencias.
El papel de Greene es otra prueba de que Don Cheadle es uno de los actores más subestimados de Hollywood. ¿Cómo no se ha ganado más premios? El hombre serio, educado, noble y angustiado que le valió una nominación al Oscar en Hotel Rwanda desapareció para dar paso a una de las más divertidas actuaciones que he visto este año. Uno se cree que esto de verdad pasó, que este es un hombre imposible de no querer con nada más oirlo. Citando otra vez a Ebert, “parece incapaz de decir una palabra aburrida”. Chris Rock y el mismo Jim Carrey, muéranse de la envidia.
Pero esto es más que una comedia, a pesar del paso frenético de la primera parte, gracias a Cheadle y a su caricaturezca novia Vernell (Taraji Henson), balanceados por el necesario equilibrio que provee el director de programaciójn de estación Dewey Hughes (Chiwetel Ejiofor, sorprendentemente emocional y convincente) y su dueño (Martin Sheen, en un papel de jefe que debe saberse de memoria pero que siempre convence). A mitad de camino, Martin Luther King es asesinado, y los personajes tienen que madurar con rapidez. No así la película: crece con dignidad y nobleza, sin perder el toque humorístico, pero con una introspección sorprendente.
Mientras que la historia parece increíble, el guión fue coescrito por Michael Genet, el hijo de Dewey Hughes. Kasi Lemmons dirige con el entusiasmo de una fanática y la seriedad de una profesional de años. Recrea todo el ambiente de finales de los sesenta con asombrosa precisión, con todo el movimiento de derechos civiles, el soul y R&B cambiando cómo vemos la música, y toda la rabia, angustia y cuidadosa reflexión del asesinato de Luther King. Esperaré ansioso ver su siguiente película. Y ustedes, en las palabras de Petey Greene: ¡DESPIÉRTENSE, MALDICIÓN! ¡Vayan y alquilen esta vaina!

Me considero, en cuanto a cine se refiere, un tipo de lo más “mainstream” — Hollywood me encanta, disfruto la ocasional europea, y disfruto de apagar el cerebro cuando me estorba para una película. Pero si hay una cosa que tiene el séptimo arte, es que los gustos son variadísimos. Una amiga mía tiene un blog en donde habla mucho de películas y uno se da cuenta que ella tiene gustos muy distintos a los míos (por ejemplo, a mí me encantó Piratas del Caribe 3, ella la detestó).

Por eso es que me encanta cuando alquilo una película, no porque me la recomendaron, no porque vi el trailer, no porque leí una buena crítica; sino precisamente porque me dijeron que NO la viera, o leí una crítica mediocre; es que simplemente la película me dio “nota”, “buena vibra”, un j’e ne se quoi (con el perdón de los que hablan francés).

Les quiero mostrar aquí cuatro peliculitas que por acá pasaron (si llegaron a hacerlo) sin pena ni gloria por la cartelera, sólo estuvieron para un determinado festival, o traté de convencer a alguien que le gustara y casi me pega. Pero todas me parece que tienen su encanto particular. Alquílenlas con mente abierta, pues así como a mí me encantaron, quizá a ustedes no.


Osmosis Jones. Chris Rock, David Hyde Pierce, Laurence Fishburne, Brandy, Bill Murray. Director: Bobby y Peter Farrelly. La agarré en estos días por Universal Channel, y de verdad vi por qué a mucha gente no le podría gustar. Para empezar, ya con que vean que son los hermanos Farrelly –ellos de la fama de Locos Por Mary, Pegado A Ti, Irene, Yo y Mi Otro Yo– ya debe decirles algo de la calidad de humor que hay en esta película. Digamos que hay una escena memorable que involucra un barro en la frente. Pero esta película es una originalidad poco vista en estos tiempos: combina acción en vivo con segmentos animados. Bill Murray (quien de paso cumplió años el viernes) interpreta a Frank, un cuidador de un zoológico que tiene serios problemas de higiene, y eso le causa pesadillas a sus células, que viven dentro de él en Ciudad Frank. Cuando Frank comete una enorme imprudencia con un huevo crudo (hay que verlo para creerlo) recibe a Thrax (Fishburne en su mejor estilo), un poderoso virus que quiere matarlo en 48 horas, a menos que un glóbulo blanco llamado Osmosis Jones (Rock) y una píldora de apodo Drix (Pierce) lo logren detener. Yo no pondría a un hijo mío de seis años ver esta película, pero en lo que cumpla doce o catorce la memorizaré con él. Es humor grotesco, sucio — tal como el cuerpo humano es por dentro. Es especialmente divertido el contraste de comicidad entre el muy negro y relajado Rock y el muy blanco y tieso Pierce. Notable es cuando Thrax se compara con el virus del Ebola, en ese suave estilo que es Fishburne: “Ebola? Lemme tell you somethin’ about ‘e-BO.la’. Ebola is a case of DANDRUFF compared to me!” (¿Ebola? Déjenme contarles algo sobre el ‘e-bo-la. ¡El ebola es un caso de CASPA comparado conmigo!”) Uuuuu… Ustedes son los primeros a quienes les recomiendo esta película.

Stranger than fiction (Más extraño que la ficción). Will Ferrel, Dustin Hoffman, Emma Thompson, Maggie Gyllenhaal, Queen Latifah. Director: Marc Forster. He visto que ésta está anunciada para estreno en los meses venidoeros. Pero Blockbuster la tiene desde hace un mes más o menos. Así que decidan: ¿Esperar o alquilar? Si conocen el trabajo de Will Ferrell seguro piensan que sabrán qué esperar, especialmente si lo seguían en Saturday Night Live o si vieron Old School. Pues les digo que no. Aquí hace de Harold Crick, un empleado de Hacienda que empieza a escuchar una voz en su cabeza que narra todo lo que hace, sabe todo lo que piensa, e incluso le dice que va a morir. Resulta que Harold es un personaje en una novela de al escritora Karen Eiffel (una deliciosamente extraña Thompson), quien tiene un serio bloqueo creativo, tanto que la editorial le envió una asistente (Latifah) a que la ayudara. La película tiene momentos bien divertidos y extraños, pero la actuación de Ferrell es sorprendentemente profunda y triste a la vez de extrañanamente inspiradora. Los momentos realmente cómicos vienen de la mano de Dustin Hoffman, que hace de un excéntrico profesor de literatura que ayuda a Harold a descifrar su pequeño misterio. Me gustó mucho el mensaje que deja y lo bien construido de su guión. A mi novia le aburrió considerablemente; yo la alquilé dos veces.

Thank You For Smoking (Gracias Por Fumar). Aaron Eckhart, J.K. Simmons, Cameron Bright, William H. Macy, Katie Holmes. Director: Jason Reitman. Esta película me la recomendaron en la universidad, y realmente me pareció absolutamente brillante. Digo, ¿qué tan bueno tiene que ser un guión para hacer que el vocero de una tabacalera sea el bueno y convenza? Eckhart interpreta a este personaje, Nick Naylor, quien, según él mismo dice, sólo tiene un diploma en hablar. Tiene que hacer su trabajo representando a una de las principales compañías tabacaleras de Estados Unidos mientras se pueda mantener como un buen ejemplo para su hijo de doce años (Bright). De todas las de esta lista creo que sería ésta la que más recomendarían que alquilaran cuando pudieran, pues tiene un poderoso mensaje que creo que es especialmente valioso en esta época que ciertos sectores estarían felices si fuéramos todos miembros de una sociedad acrítica, que simplemente agarra todo lo que les ofrezcas sin un segundo análisis, sin una consideración, sin nada. Tiene cierto toque de humor negro, pero igualmente creo que es una pieza genial. Mi hermano y su novia atendieron mi recomendación, pero salieron desilusionados; yo no puedo esperar volverla a ver.

American Splendor (Esplendor Americano). Paul Giamatti, Hope Davis. Directores: Shari Springer Berman y Robert Pulcini. Esplendor Americano fue ganadora del premio del Gran Jurado en el Festival de Sundance, el festival fundado por Robert Redford para homenajear al cine independiente. Es una película aún más extraña que Gracias… pero igualmente divertida. Está basada en la vida de Harvey Pekar, un escritor de cómics que trabaja de archivista en un hospital de Cleveland, aún a pesar de que su cómic consigue cierta aceptación en el público. Pero esa aceptación no logra cambiar el aura anti-social de Harvey, ni siquiera cuando conoce a su futura esposa Joyce, aunque ciertamente parece hacerlo sonreír un poco más. Yo había oído hablar de esta película desde hace al menos tres años, y finalmente la pude alquilar este fin de semana. No me desilusionó para nada; funde la realidad con la ficción (hay secciones donde se entrevista al verdadero Harvey Pekar al lado de la cinta en sí) de forma impecable, y son tantos los momentos bizarros que simplemente dejé de tratar de adivinar qué pasaría después. La actuación de Giamatti es absolutamente increíble. Con ésta va de frente a la lista de Actores Más Subestimados.

Si en efecto deciden arriesgarse con mis humildes recomedacioens, asegúrense dejarme sus comentarios. Acepto toda responsabilidad ante cualquier situación incómoda, extraña o insatisfactoria que salga de su elección. Ley de Libre Albedrío del Alquilador de Películas que Recomendó Juan Carlo.

Oyendo el programa de Kico y Mary Montes por la radio (Onda 107.9), un día llamaron a Alfonso Molina, crítico de cine muy reconocido acá en Venezuela. El tema de las películas pirata salió a relucir, por supuesto, y el señor Molina, muy profesionalmente, se pronunció en contra del hecho. A la vez, le recomendó a los dos locutores una página que podría ir en contra del problema: http://www.celuloide.net.

Muy en respeto al espíritu de este blog –y vamos a estar claros, a la locura por el cine mía–, al día siguiente me metí en la mentada página, a ver si de verdad valía la pena.

Oh sí. Vale la pena.

El asunto es así: te inscribes en la página (gratis) y dedicas las próximas horas de tu vida a “browsear” el muy extenso catálogo que se gastan. Dividen las cintas (todas originales, gracias) en las clásicas categorías como comedias, dramas, de aventura, documentales, et al, pero también tienen categorías más diversas, como “Ganadoras de la Palma de Oro en Cannes”, “Festival de Sundance”, “Gastronómicas” y la mejor de todas, “Las 1.001 películas que debe ver antes de morir”, al estilo de ese librito que anda por las librerías y que me encantara que mis amigos me regalaran cuando a bien tuvieran… Navidad, por ejemplo… o mi cumpleaños, el año que viene, pues…

Es una iniciativa absolutamente genial, y ya tengo a dos entusiasmados con el asunto. Este fin de semana, ente los momentos que me despegue de escribir la tesis, ya tengo unas cuantas en la mira, como al fin ver Ciudadano Kane y Todos los Hombres del Presidente. Es algo que se debe apoyar y los cinéfilos no debemos permitir que se vaya por el camino de Video Color Yamín. Entren y empiecen a alquilar, ¡por Dios!

Algunas lunas han pasado desde que los hermanos Lumiére proyectaron en París una imagen de un tren que llegaba a una estación. Para ser exactos, han pasado 110 años, 9 meses y 28 días. Y la gente de ese entonces daba gritos y alaridos porque creían que el tren se les veía encima. Como era de imaginarse, fueron un éxito de taquilla, aunque es importante aclarar que había otra gente en otras partes del mundo que ya habían experimentado con la imagen en movimiento. Pero bueno, he ahí la importancia de una campaña de mercadeo. (Pueden chequear la Historia del Cine de Wikipedia si quieren más información.)

También demuestra que desde el principio, el cine ha sido todo sobre crear emociones en la gente, en su público. Hoy en día, claro, un tren llegando a una estación no significa nada, pero dos gigantescos ejércitos batallando por el futuro de la Tierra Media nos deja locos. Ya ver a Rodolfo Valentino en El Cid o Marlene Dietrich en El Expreso de Shanghai no significa nada, pero las mujeres se mueren por Brad Pitt en Legends Of The Fall o George Clooney en Ocean’s Eleven. Y aun si no tenemos un actor favorito, o no nos tomamos eso tan en serio, es simplemente la emoción de compartir con alguien un viaje a otro mundo, a mirar dentro de la vida de otras personas, un momento íntimo entre varios.

Yo he sido fanático del cine desde que tengo uso de razón, ya que mi padre nos llevaba al cine al menos una o dos veces a la semana. Eso hasta los 15; luego mi hermano y yo íbamos juntos o con nuestros amigos. Y luego me gradué a ir yo solo con mi cita. De modo que ya es más de la mitad de mi vida dedicado al cine. Y es algo universal. Tanta gente fanática del cine. De modo que espero que muchos lean esto por aquí. Y no sólo hablaremos de películas, pues hay mucho del cine aparte de ellas. Espero verlos pronto por aquí.